La Comuna de París y La Conspiración Burguesa PDF Imprimir E-mail
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COMUNAS - Cultura
Escrito por Frenzel Hernández   
Domingo, 29 de Marzo de 2015 23:57

Los comuneros parisinos asumen el gobierno de Francia el 18 de Marzo de 1871 ocupando el Hotel De Ville, desde donde gobernarán por los 73 días de mayor creación revolucionaria de nuestra historia reciente.

 

Un valor revolucionario practicado con mucha fuerza durante el período que duró La Comuna fue “La Libertad”, al punto que se permitió que los traidores burgueses, como Thiers, herederos del Bonapartismo, transitaran libremente y se radicarán en Versalles. Desde donde iniciaron negociaciones de paz con los representantes de la burguesía prusiana que asediaba París, y continuaron actuando como representantes del gobierno francés.

Thiers encarnaba los intereses de la burguesía francesa, por lo que el acuerdo de paz terminó convirtiéndose en una conspiración de las burguesías de ambos países para acabar con La última y más importante revolución social del siglo XIX.

El mundo verá la irónica representación de Thiers, detestado y despreciado por las clases trabajadoras, será el verdugo que ejecute el plan de paz de Bismarck, quien flexibiliza las condiciones de guerra impuestas a Francia, como: acortar los plazos para el pago de la indemnización de guerra y prorrogar la ocupación de los fuertes de la capital francesa por las tropas prusianas, siempre y cuando se lograra “la pacificación de París”. A cambio de esto, el canciller de Prusia ofrece liberar al ejército bonapartista que se encontraba prisionero en Versalles y prestar el apoyo directo con sus tropas para exterminar a los rebeldes franceses.

El 21 de Mayo de 1871 un ejército de más de 100.000 hombres se lanza al asalto de París calle por calle. Los comuneros y comuneras se preparan para el combate montando barricadas para la defensa de la ciudad.  Un ejército de hombres y mujeres del pueblo, sin preparación militar y armados rudimentariamente se dispone para una batalla desigual contra las experimentadas tropas bonapartistas, conformadas por soldados entrenados y serviles a la burguesía francesa representada por Thiers.

Ante los temores de que el mal ejemplo de La Comuna se esparza al resto de Europa, se acelera la conspiración burguesa para aniquilar la rebelión popular, conduciendo a Bismark para que libere y le entregue todos los batallones franceses que se encontraban como prisioneros de guerra, proporcione pertrechos y municiones, y le de apoyo desde la retaguardia con el ejército prusiano.

Bajo el supuesto de una guerra civil -urdida por la conspiración burguesa y con el canciller alemán vigilando el cumplimiento del acuerdo desde Versalles-, Thiers se lanza en una cruenta matanza sobre el París sitiado, hasta convertirlo en una carnicería de hombres, mujeres y niños, tal como afirmara Karl Marx en su libro La Guerra Civil en Francia:

“…la conspiración de la clase dominante para aplastar la revolución por medio de una guerra civil montada bajo el patronato del invasor extranjero…culminó en la carnicería de París”.

La lucha de resistencia heroica de la comuna durará una semana más hasta su muerte el 28 de Mayo, cuando cae la última barricada.

Marx precisa con sus palabras aquel hecho para situar la actuación vil del representante del imperio Prusiano y describir el horror de la destrucción de París:

“…Bismarck se deleita ante las ruinas de París, en las que ha visto tal vez el primer paso de aquella destrucción general de las grandes ciudades…”

Y remata para dejar una contundente reflexión sobre la actuación indigna de ambas burguesías en la conspiración de la matanza del pueblo rebelde francés:

“…Se deleita ante los cadáveres del proletariado de París. Para él, esto no es sólo el exterminio de la revolución, es además el aniquilamiento de Francia, que ahora queda decapitada de veras, y por obra del propio Gobierno francés…”

El desprecio de la burguesía por el creciente proletariado europeo –representado por los comuneros parisinos y sus colaboradores internacionales-, la ideología guerrerista promovida por su líderes militares y el sentimiento nacionalista alemán, exacerbado por la victoria de Prusia sobre el imperio francés, signaran el origen del imperio Prusiano de finales del siglo XIX.  Simbólicamente se fijará este hito con la proclamación del emperador Guillermo I en el palacio de Versalles bajo la ovación de la burguesía francesa, el cual será un factor importante en el origen de los conflictos que originan la primera guerra mundial y se extenderá hasta el final de ésta.  Que de similar forma se expresarán hasta nuestros días.

Bismarck será el encargado de imponer la dura paz a Francia: además de arrebatarle las provincias de Alsacia y Lorena, le imputará el pago de grandes sumas de dinero por concepto de reparaciones de guerra.  Pero, la mayor tragedia del pueblo libertario francés, será este pacto de las burguesías para su exterminio.  Bismarck aupará y preparará los verdugos franceses para exterminar “la plaga comunista francesa”, y sellará la derrota del pueblo bajo su mirada complacida.

Karl Marx, dejará como un epitafio de la sociedad burguesa su interpretación de este episodio:

“…El hecho sin precedente de que después de la guerra más tremenda de los tiempos modernos, el ejército vencedor y el vencido confraternicen en la matanza común del proletariado, no representa, como cree Bismarck, el aplastamiento definitivo de la nueva sociedad que avanza, sino el desmoronamiento completo de la sociedad burguesa. “

Hoy es mucho más sencillo visualizar el proceso de desintegración de la sociedad burguesa y su acción belicista dirigida contra el proletariado, previstas por Marx en el siglo diecinueve, así como su infinita crueldad y vileza para defender sus intereses de clase más allá de las fronteras nacionales. Le toca a la clase trabajadora, las grandes mayorías del planeta, juntarse para derrocar esta dictadura de las minorías del mundo y liberarse de su acción de barbarie. Trabajadores del mundo uníos por la paz y la libertad del planeta. Comuneros y comuneras de la urbe uníos para autogobernarse.

La Comuna de París y La Conspiración Burguesa
 
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