La Guerra Cultural v/s Industria Cultural PDF Imprimir E-mail
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COMUNICACIÓN - Guerrilla Comunicacional
Escrito por Jesús Bermúdez   
Viernes, 01 de Mayo de 2015 12:34

Ya no estamos en el umbral de la guerra cultural a la que hacía referencia la revista “The Economist”  a finales del siglo pasado. Presenciamos una guerra cultural abierta, de dimensiones globales. Intentan posicionar nuestras mentes e imponernos una única visión del mundo a través de una industria transcultural sin alma y al servicio de la dominación.

Para minimizar los efectos perversos de esta guerra, es importante reposicionar la industria cultural venezolana e incorporar valores, nuevos contenidos, nuevos significados y re-significar otros, en aras de proteger los valores de la nueva venezolanidad que se cocina al calor de los cambios que se vienen generando a partir de los procesos sociales y políticos que vienen sacudiendo el país desde la década de los ochenta.1989.

Antes de 1989, buena parte de la conciencia de la dirigencia política actual no fue producto exclusivo de los partidos políticos de izquierda, o de los cristianos de base con su teología de la liberación, o de las universidades; esa conciencia también fue producto de una industria cultural incipiente, artesanal, independiente, soberana, progresista, con visión de izquierda e internacionalista, que no dudaríamos en catalogarla como de resistencia cultural para la época.

Producciones en el cine como: “Canción brava para un pueblo manso”, “País portátil”, “El pez que fuma”,  en el teatro: “El día que me quieras”, “Las conejitas”, “La guerrita de Rosendo”, “Tu país está feliz”  “Prueba de fuego”, entre las novelas televisadas Venezuela fue líder en el mercado con producciones con contenido, “La señora de Cárdenas”, “Por estas calles”, “La  hija de Juana Crespo”. En la  industria musical  incipiente tenemos el Grupo Madera con “Compañeros” y  Ali Primera con su sello discográfico “Cimarrón”, donde compartió José Montecano, Gloria Martí y Lilia Vera, entre otros. A nivel internacional las canciones de Silvio Rodríguez, Pablo Milanés y las canciones contestatarias de Rubén Blades como: “Tiburón”  “Plástico”, “El Padre Antonio y su monaguillo Andrés” y “Desapariciones”. Todas estas producciones de contenido  ayudaron a cementar desde lo cultural la actual conciencia crítica y latinoamericanista de quienes hoy dirigen gran parte de los destinos del país.

En medio de una guerra cultural abiertamente declarada, hace falta ahondar en las bases de una política cultural y comunicacional con miras a fortalecer la conciencia nacional y la soberanía de nuestros pueblos frente al proceso de posesión de nuestras mentes  por parte de los centros hegemónicos de las transnacionales de la cultura. Otra industria cultural es posible. Construyámosla.

La Guerra Cultural  v/s Industria Cultural
 
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