Discurso del 04 de Octubre de 2006 en el Homenaje a Los Mártires de Cantaura PDF Imprimir E-mail
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COMUNAS - Organización
Escrito por Comité “Américo Silva”   
Viernes, 17 de Octubre de 2014 23:58

A NUESTROS 23 CAMARADAS CAIDOS EN CANTAURA

CARACAS 4 -10-2006

Buenas noches, tengan todos ustedes camaradas presentes en este acto donde venimos a recordar con espíritu revolucionarios a los 23 combatientes y combatientas asesinados tras un vil montaje de cacería humana, propio de la actitud cobarde de los criminales de guerra que sólo saben actuar con premeditación, traición y alevosía.

Nos planteamos en este homenaje dejar para la reflexión de  ustedes, algunos aspectos los cuales consideramos importantes, tanto para los que han ofrendado sus vidas por la revolución, como para quienes todavía creemos en la necesidad de la emancipación del trabajo como actividad productiva, de toda forma de opresión y explotación.

Han trascurrido 24 años de aquellos sucesos caracterizados por el ventajismo de un Estado diseñado para proteger a la sociedad capitalista fundamentada a lo largo de su historia en la explotación y la miseria de las grandes mayorías trabajadoras. Estos camaradas caídos, están  sentados hoy, aquí,  allá, muy cerca de nosotros,  y sus corazones aún palpitan con el palpitar de los nuestros quienes como lo dijimos, continuamos con las propuestas revolucionarias por las cuales ellos y ellas vivieron y lucharon. Y por las que luchamos nosotros, un grupo de revolucionarios de esta diversidad humana agrupada en  “El Comité Américo Silva” en reconocimiento de quien en vida fuese un abnegado combatiente y maestro insigne de la clase obrera.

 

Obviamente, son propuestas anti capitalistas, socialistas – comunistas. Esas que por allá en 1848, nos decían los encargados de redactar el Manifiesto Comunista, que el comunismo como fantasma liberador, recorría Europa y  hoy, a pesar de lo que muchos creen,  sigue recorriendo el Mundo. No son otras las proposiciones, estamos bien distantes de los socialismos Light, de los socialismos impregnados dominantemente de las concepciones burguesas de la revolución. Propugnamos el socialismo dirigido a disolver de raíz las relaciones capitalistas de producción, establecidas bajo el sometimiento permanente que establece el capital sobre el trabajo por un alto o mísero salario. No es el socialismo que con careta capitalista de supuesto rostro humano, se sigue burlando de miles de millones de trabajadores para el disfrute de una minoría propietaria de los medios de producción. Tampoco un socialismo, con un Estado supra poderoso como el de la URSS, el cual pasando por encima de las fórmulas consejarias y comunales, como experiencia directa de los trabajadores del campo y de la ciudad, terminó después de 70 años, dejando ver que la traición y la subordinación de los soviets o consejos, a la omnipresencia y mandato de una poderosa burocracia insertada en este tipo de Estado, es la vía más expedita para reproducir las relaciones sociales capitalistas.

 

Muchos hechos y cosas han transcurrido en estos 24 años, incluyendo lo que hoy estamos viviendo como proceso, cargado de ideas expuestas fundamentalmente por el Presidente Chávez. Leímos y releímos los materiales escritos por Gorvachov, acerca de la Perestroika y el Glasnot para descubrir ante el mundo la caída anunciada del Socialismo Real, el cual terminó siendo más irreal de lo esperado; supimos también que la Europa Oriental, guiada por la burocracia y la tecnocracia enquistada en el poder, salió apresurada y corriendo  a ponerse su vestimenta capitalista para no quedarse atrás de la “Gran Patria Socialista”,  pintada para los ingenuos como impenetrable por el capitalismo. Vivimos, en el mismo tiempo el boom agresivo del llamado neoliberalismo, el cual no es más que la apología descarada, y la expresión más acabada de la racionalidad capitalista impuesta por la transnacionalización forzada, de modelos productivos útiles sólo para el imperialismo y sus apetencias, con la exclusión de densos sectores de la población de la posibilidad del consumo, la aplicación de la maquila como modelo de división del trabajo con el fin de despojar de los derechos a los trabajadores e intensificar su explotación; establecimiento de un dominio totalmente inflexible del capital financiero sobre la fuerza de trabajo mundial, instituir impuestos indirectos como el IVA para golpear aún más al ya deteriorado consumo de la población con el objetivo de financiar proyectos del gran capital, y en general, la imbecilización globalizada de la cultura.

Sin embargo, el capitalismo no opera a su antojo, aunque se valga de las distintas formas de sometimiento y coacción a través del consenso ideológico - mediático y su poderoso instrumento armamentista. Los pueblos también actuamos, ejerciendo resistencia y construyendo propuestas que dialécticamente se oponen a las del capital. Es la manifestación de la lucha de clases que se levanta como torrente permanente para impedir que un grupo social o clase social nos lleve a la autodestrucción de la especie humana y del resto de las formas de vida. En esa práctica anticapitalista se inscribió la acción de los compañeros dignos de Cantaura, la cual se ha ido expandiendo más y más por el mundo, el cual no soporta los comportamientos depredadores del capital.

En nuestra América, a lo largo del siglo XX y en el presente, ha habido resistencia armada, procesos insurreccionales como el 27 y 28 de Febrero de 1989, levantamientos continuos de indígenas en Ecuador, Bolivia y Perú, combates armados en Colombia, Nicaragua y El Salvador; luchas de calle en Argentina, Chile, y Uruguay. Ese intento de avasallar a los pueblos trazado por el Gran Capital, ahora más criminal (porque siempre ha sido criminal), no ha podido pasar, a pesar del uso inclemente de la fuerza militar contra los pueblos. Muchos han ofrendado sus vidas como los 23 camaradas que hoy homenajeamos, como los caídos de Yumare y los miles de combatientes de los Frentes Guerrilleros de las décadas del 60, el 70,  el 80 y el 90. De los centenares o miles de campesinos asesinados  recientemente por ordenes dadas por los terratenientes negándose a reconocer que sus propiedades fueron resultado de actos de expropiación violenta o fraudulenta al pueblo venezolano.

Ha sido un proceso continuo, indetenible de resistencias y propuestas revolucionarias, con presencia de las ideas de los próceres de la independencia, Marx, Engels, Lenin, Mariátegui, el Che Guevara, de sacerdotes guerrilleros, poetas, teólogos de la liberación, grupos evangélicos, brujos, anarquistas, militares nacionalistas, indígenas, cantores, ecologistas; ideas que poco a poco confluyen en la revolución socialista como la real salida para aniquilar definitivamente las relaciones sociales basadas en la dominación del capital sobre el trabajo. Ha sido este un sincretismo cultural en rebelión incansablemente multilateral contra la unilateralidad globalizadora del capital.

Entre 1991 y 1993, estuvo bullendo la Asamblea de Barrios de Caracas como respuesta orgánica a los sucesos del 27 y 28 de Febrero de 1989. Allí comenzaron a tomar cuerpo las ideas y prácticas autogestionarias dentro de las complicadas relaciones humanas de esta difícil urbe. No dejaron de acompañarnos los 23 camaradas a los cuales recordamos como ejemplo en las discusiones donde evaluábamos cada experiencia, buscando luces en esta continua búsqueda revolucionaria. Hicimos propuestas que hoy parecen estar en el olvido, porque sus planteamientos autonómicos no gustan a quienes sobrestiman el papel del Estado en el proceso revolucionario y minimizan la acción directa del pueblo.

Después de las intentonas militares del 4 de Febrero y del 27 de Noviembre de 1992, y más desde 1998, hemos venido recorriendo la posibilidad electoral como la vía pacífica para derrocar a esta servil clase burguesa entregada a los intereses del capital transnacional, y poder así, ir nosotros abriendo el camino en el denominado proceso en forma abstracta y muchas veces ambigua, pero que ya comienza a perfilarse con apellido propio apoyado en la necesidad socialista de la revolución. Es decir, la búsqueda está ahí en la diversidad que nos asoma el conflicto de clases, no nos hemos cerrado a una forma de lucha, la realidad social cambiante nos dice que esta históricamente cambia presionada por el conflicto de clases, podemos en cualquier momento insistir por las vías pacíficas, pero con la seguridad que llegará hasta donde lo permiten las clases dominantes cuando se vean amenazadas de perder la dominación y los privilegios, y acudan  a sus mas cruentas formas de violencia ya experimentadas regularmente a lo largo de la historia humana. Esa respuesta violenta a la propuesta revolucionaria de los pueblos, la han venido dando las clases dominantes a lo largo de la vida republicana y nosotros nos hemos visto obligados a dar nuestras propias respuestas para no ser aniquilados o esclavizados y sometidos a sus intereses.

El 11 de Abril del 2002 está fresco en nuestras mentes. Si el pueblo no hubiera actuado con la prontitud que lo hizo, se hubiera impuesto uno de los regímenes más criminales que hubiésemos tenido en nuestra historia. En escasos días el país ya olía a terror y a muerte.

La forma de lucha escogida por estos 23 combatientes y tantos otros por el socialismo, no era un capricho de unos muchachos violentos, era la necesaria actitud que había que asumirse como revolucionarios ante la violencia sistemática capitalista, la cual ya no la reduce a un país sino la utiliza en todo el planeta, como también ha planetizado su modelo de explotación y opresión. Los revolucionarios no somos cultores de la violencia, el cultor es el capitalismo, agigantado aún más en su forma imperialista, ávida de aniquilar pueblos para apropiarse de territorios, riquezas, vidas y culturas.

La propuesta de nuestros homenajeados de hoy  4 de Octubre de 2006, así como la nuestra en estos momentos, sigue siendo además de anticapitalista y socialista, profundamente antiimperialista. No creemos en un antiimperialismo burgués típico de muchas revoluciones asiáticas. Las llamadas burguesías nacionales terminan siendo aliadas de las fuerzas imperialistas y enemigas acérrimas de los pueblos. Son posturas muy cortas en el tiempo, donde estas burguesías buscan mayores oportunidades para tener mejor capacidad de negociación con el imperio de turno (llámese japonés, francés, inglés, belga o yanqui).

Puede ser que quienes actualmente sostienen la posibilidad de crear una nueva burguesía nacional apoyándose en los recursos del Estado, estén pensando en constituirse ellos como tales burguesías. Sin duda, es un criterio insostenible en una realidad mundial donde al capitalismo le importa un bledo las nacionalidades, por esto es cada vez más imperialista y estos ilusos y cualquiera que piense así, terminarán siendo absorbidos como simples accesorios del comportamiento racional del capitalismo de hábitos capaces de engullirse cualquier manifestación de la vida, con tal de poder  lograr los altos volúmenes de plusvalor necesarios  para seguir reproduciéndose.

El pueblo ha venido entendiendo que en este proceso, se ha venido conformando una nueva burguesía oculta con el ropaje de chavista y bolivariana, la cual para justificar su existencia apoyada en los poderosos ingresos petroleros y mineros, levanta las banderas de una supuesta burguesía nacional, que tal vez representada por ellos, puede ser un factor importante en la lucha antiimperialista. Así como el pueblo esta consciente de esta falacia oportunista, igualmente los camaradas de Cantaura estuvieron muy claros que a este tipo de posición no se le podía dar tregua, porque ésta después de consolidada, no le da cuartel al pueblo.

De la agresividad del imperialismo podemos esperar cualquier cosa. Evidentemente que la situación que le genera la guerra de Irak y Afganistán, la resistencia y posición de Irán y otros conflictos externos e internos, lo lleva a tratar de ganar aliados de hoy para justificar las invasiones del mañana. No podemos dejar de estar alertas y vigilantes, y con el ejemplo de los caídos, prepararnos para defender en todos los terrenos a  la República Bolivariana de Venezuela y en la promoción firme de la conciencia socialista e internacionalista de los revolucionarios en la lucha contra el imperialismo norteamericano.

El Presidente Chávez, con su posición digna ante este amenazante imperio, es un pretexto para preparar la agresión directa, apoyada en sectores con intereses similares a las transnacionales, a quienes no les importa verse sometidos como lacayos a los mandatos del capital imperial con tal de seguir disfrutando los privilegios secundarios que las relaciones inter-capitalistas les permiten.

No olvidemos que somos un pueblo visto con buenos ojos por los demás pueblos del mundo, los cuales reconocen nuestra digna posición ante el imperialismo, incluyendo ese pueblo macdonalizado de Estados Unidos que cuando despierte, sin duda será el principal bastión de lucha contra esa burguesía conformada con el aniquilamiento de pueblos indígenas enteros, que ha invadido y masacrado otros pueblos del mundo, lanzado dos bombas atómicas contra pueblos indefensos, promovido auto atentados contra su propia población  y que anuncia diariamente con sus actitudes una posible hecatombe mundial.

Esta dignidad nos exige niveles de conciencia y organización, las cuales se correspondan con las actuales circunstancias. No es únicamente problema de heroísmo, las tareas que debemos asumir; debemos percibirlas con claridad, saber lo que queremos de este proceso, porque si nos dormimos en los laureles, puede ser desviado hacia otros rumbos distintos al socialismo verdadero. Aspiremos como los camaradas caídos  un  socialismo donde el capitalismo sea historia pasada, donde no hayan clases opresoras de ningún tipo, ni fuerzas externas sometedoras de  las fuerzas creativas del trabajo; que los medios de producción sean socializados de manera directa por los trabajadores, con presencia de un Estado barato, conectado horizontalmente con los trabajadores tanto en sus sitios de producción como en sus comunidades; constituyamos un Estado sencillo de pocas mediaciones con los pueblos para que pueda permitir que las relaciones se den en forma directa entre las comunidades, sin tantos intervencionismos burocráticos del Estado, para que este instrumento político, garantice la participación y el protagonismo del pueblo en la construcción directa del socialismo, tal como lo dice  la  Constitución Nacional.

Como los compañeros de Cantaura, no queremos el socialismo caracterizado por ser más capitalismo de Estado que socialismo. No aspiramos un Estado burocratizado donde un grupo pequeño de funcionarios y técnicos ejerzan la dirección de la sociedad, colocando al pueblo como un instrumento para que en marchas o eventos apruebe decisiones ya tomadas por la burocracia desde sus oficinas, bajo pretextos tecnológicos y financieros; de seguridad del Estado o porque como dicen algunos, porque el Presidente Chávez dio la orden.

Somos un pueblo pensante y debemos serlo aún más, estudiar el proceso que vivimos, construir colectivos de discusión sobre el socialismo que queremos, teniéndonos como premisa a nosotros como sujetos claves de este socialismo. Hay que impulsar el debate, sin tener miedo. Ya las posiciones reaccionarias se han deslindado de nosotros, verdes, blancos, anararanjados y quienes se quedaron con las banderas descoloridas como Bandera Roja, están en el sitio elegidos por ellos. Con sus ideas contrarrevolucionarias no hay discusión, ni acercamiento; con el pueblo engañado por esos sectores contrarrevolucionarios si tenemos que tenerlas, porque son parte importante de nosotros, son cuerpo hoy divorciado de esta revolución.

Aún quedan entre los que estamos con el proceso, algunos desconocedores de la historia revolucionaria de nuestro pueblo, quienes  como advenedizos de hoy son poco creyentes en la revolución socialista. Pues con ellos también tenemos que debatir muy seriamente y no permitir que sus posiciones crezcan como dominantes y sus ideas se vayan imponiendo. No hay revolución sin un pueblo actuante, pero tampoco ésta se consolida como auténtica revolución, si no somos un pueblo pensante y crítico. El silencio cómplice puede ser por desconocimiento, porque tenemos intereses ajenos a la revolución o porque somos seres apáticos y dependientes de las decisiones que otros toman por nosotros. La revolución es movimiento y no podemos paralizarnos por la existencia en nuestro seno de posiciones contrarrevolucionarias, como pueblo  somos la sangre y el hueso, sentimiento y pensamiento de esta revolución, la cual nosotros está y estará en movimiento para siempre.

Recientemente el presidente Chávez, llama a la constitución del partido único de la revolución. Importante elemento que no puede pasarse por alto en este homenaje a los camaradas de Cantaura. Es cierto que es vital empujar en una sola dirección y eso es posible si las fuerzas revolucionarias del pueblo, en un debate amplio y respetuoso, vamos a discutir las líneas gruesas del destino de este proceso revolucionario. No es la decisión voluntariosa de una persona la que determina la creación de tal o cual instancia organizativa, es la reflexión colectiva la cual nos puede decir la conveniencia o no.  Durante varias décadas fuimos pequeñas sectas que desprendidas del pueblo, nos convertimos en grupúsculos hasta quedarnos aptos sólo para escaramuzas o para conversaciones en los cafetines. Nos declaramos representantes de la clase obrera y esta no lo sabía, éramos la vanguardia popular sin la retaguardia - pueblo. De no comprender la importancia de la discusión colectivizada, pudiéramos llegar a ir construyendo algo que no es suficientemente comprendido por el pueblo, el cual es el  sujeto básico y decisorio de cualquier organización.

Creemos que las condiciones han variado, tenemos otra correlación de fuerzas y el llamado del Presidente es muy pertinente discutirlo y procesarlo como instrumento, el cual pueda servir para consolidar la unidad popular en torno al socialismo y hacernos con una fuerza invencible que nos guié colectivamente en la lucha contra el capitalismo. Es cierto que hay que crear la instancia orgánica estructuradora de un mecanismo de acción colectiva para el pueblo, evitando fracturas debilitadoras, las cuales sólo favorecen al enemigo de clase. Pero no esta mal que nos preguntemos si es el partido único la instancia requerida, en medio de esta gama de opiniones  tan diversa que somos.

Esta propuesta del Presidente, debe generar entre los revolucionarios la más franca discusión, ya que sobre modelos de partido y organizaciones no existe un pleno consenso. Tenemos el modelo expuesto por Marx, quien considera al partido de la clase obrera a aquel que la aglutina en contra del partido de los capitalistas. Es decir, la sociedad capitalista para Marx, tiene dos partidos: el de los trabajadores y  el de quienes no trabajan y viven del trabajo ajeno. Con este instrumento, según Marx, los trabajadores serían autores de su propia emancipación, consigna que levantó la I Internacional Comunista en el siglo XIX.

La otra versión es la Vladimir Ilich Ulianov (Lenin)  quien considera que el partido de la revolución debe ser un partido de vanguardia basado en el centralismo democrático, convertido en el cerebro pensante de la clase, el intelectual orgánico de los trabajadores como lo denomina el italiano Antonio Gramsci. Esta es la formula que se generaliza desde el Partido Bolchevique en la URSS y se convierte en el paradigma del partido de la revolución desde la visión de los Partidos Comunistas del mundo. Las dos versiones coinciden que este partido no puede ser pluriclasista.

Una tercera versión es la de los Partidos Socialdemócratas surgida a partir de las concepciones de Berstein de Alemania e impulsada como idea de partido en la II Internacional Comunista. Este es un partido de vanguardia, pero pluriclasista donde sólo el desarrollo de las fuerzas productivas y la dirección intelectual garantiza como única vía, el transito pacífico hacia el socialismo, donde la lucha de clases se convierte en innecesaria, es decir desaparecen en el capitalismo los conflictos de clase y se resuelven los problemas en la conciliación y el acuerdo entre capitalistas y trabajadores, no hay contradicciones de clase irreconciliables para quienes sostienen esta teoría. Ese partido es el modelo sobre el cual se han conformado los partidos denominados socialistas agrupados en esa internacional y  que en el caso venezolano y muchos países han venido compartiendo el gobierno y se han auto denominados demócratas: Acción Democrática, COPEI, el MAS, y la gran parte de quienes hoy componen la llamada oposición y algunos partidos que comparten posiciones de gobierno.

Cada una de estas concepciones, pueden ser excluyentes porque van a depender de a quien consideran el sujeto social de la revolución socialista y a quienes su enemigo. De allí se desprenderán modelos organizativos, métodos para la toma de decisiones (verticalidad, horizontalidad, circularidad, por consenso, por mayoría), condiciones para ser militante de ese partido, ideología que lo guía,  programa revolucionario, tareas inmediatas y mediatas etc.

Pueden haber otras propuestas distintas al partido único, las cuales deben debatirse en el seno del pueblo, que somos el mejor sujeto que ha experimentado en realidades tan limitantes como el capitalismo donde las alternativas las ha puesto el capital. Hoy podemos experimentar en mejores condiciones de fuerza definidas por el llamado a la construcción socialista, y sería muy  bueno permitirnos a nosotros, como principal  sujeto, que podamos seguir experimentando.

Quizás los compañeros de Cantaura y de Yumare, estuvieran llamando a estas reflexiones, porque pueden ser elementos importantes para hacer de esto que nos está ocurriendo en el país, un proceso con mayor contenido revolucionario. Tenemos un pueblo con disposición a los cambios y los impulsa diariamente, pero a nivel de muchos funcionarios del gobierno tanto, nacionales, como regionales y locales, se nota poca comprensión y confianza en la capacidad creadora del pueblo, y no llegan a  descubrir que somos distintos al de las viejas circunstancias que nos determinaban las anteriores repúblicas. Todavía se nos pretende guiar con esquemas las cuales ya la vida ha dejado atrás. La Construcción de una revolución socialista es tarea de todos, no de ciertas voluntades creyentes que pueden hacerla con sólo decretarla o mencionarla. Para lograr el socialismo hay que ir a las raíces de la sociedad que pretendemos cambiar, no podemos superar algo que no conocemos. Decimos esto porque repetidas veces escuchamos a personeros importantes del gobierno, resaltar supuestas bondades de la sociedad capitalista para justificar la subsistencia de la propiedad privada de los medios de producción dentro del socialismo, además se niegan a escuchar las críticas que desde posiciones revolucionarias se les puedan hacer.

Queremos terminar nuestras palabras, ratificando el llamado al necesario debate para profundizar sobre esta revolución, la cual se nos puede estar quedando en el camino, a pesar de algunos logros, y a la necesidad de asumir el reto de  tomar los instrumentos críticos que nos permitan enriquecer el debate entre revolucionarios. Solo así, nuestra acción tendrá una dirección segura en la superación de las relaciones capitalistas y acelerar la tarea de construir el socialismo. Sería, camaradas, nuestro mejor homenaje a los caídos en Cantaura y a todos los héroes de la revolución venezolana.

¡Viva el Socialismo revolucionario!

¡Vivan los caídos de Cantaura!

¡Vivan todos los que han ofrendado sus vidas por el socialismo!

¡Muerte al imperialismo!

¡Saludos Camaradas!

 

Comité “Américo Silva”

Discurso del 04 de Octubre de 2006 en el Homenaje a Los Mártires de Cantaura
 
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